MENSAJE DOMINICAL
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS
(Mt. 25, 31 – 46)
Conmemoramos todos nuestros familiares difuntos; “vengan, hereden el Reino preparado para ustedes.” Dios los tenga en su santo reino; viviendo la gloria Dios. Nuestros familiares, difuntos, por todo lo que hicieron por nosotros, están heredando la vida eterna y están en las manos de Dios. Nuestros papás, fallecidos, nos dieron la vida, nos mostraron el camino y caminaron con nosotros; nos proyectaron y nos sacaron adelante; trabajaron por nosotros y quisieron lo mejor para nosotros; nos amaron hasta el extremo y dieron su vida por nosotros; lo que tenemos para con ellos, es GRATIDUD. Nuestros abuelos, fallecidos, también nos amaron, nos cuidaron, nos aconsejaron, nos ayudaron, nos consintieron; se preocuparon por nosotros y estuvieron en los momentos más difíciles de nuestra vida; lo que tenemos ara con ellos es GRATITUD. Nuestros hermanos, fallecidos, crecieron con nosotros, compartieron con nosotros, vivieron con nosotros; comimos en el mismo plato, compartimos la misma mesa; vivimos en la misma casa; formaron parte fundamental de nuestras vidas; lo que tenemos para con ellos es GRATITUD. Nuestros amigos, fallecidos; conocieron los secretos mas grandes de nuestras vidas, nos ayudaron a crecer como personas; fueron leales, sinceros; estuvieron ahí cuando más los necesitábamos; ellos fueron nuestros consejeros, lo que tenemos para con ellos, es GRATITUD.
“Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.” (v. 34) “Porque tuve hambre, y me disteis de comer,” ella estará en las manos de Dios. “tuve sed, y me disteis de beber,” él estará en la plenitud de Dios. “Era forastero, y me acogisteis”, ellos estarán descansando en la paz de Dios. “Estaba desnudo, y me vestisteis,” él estará en la gloria de Dios. “Estuve enfermo, y me visitasteis,” ella estará gozando de la vida eterna. “Estuve en la cárcel, y me visitasteis,” él verá el rostro de Dios. Estuve triste, sólo y abandonado y me escuchaste; él estará gozando de la plenitud de la vida. Me ayudaste a ser una gran persona, a ser profesional y a lograr los sueños de mi vida; está con todos los santos del cielo.
Nuestros familiares nos dejaron un legado: El legado de Dios, el legado de familia y el legado de personas prudentes, sabias, guerreras, trabajadoras y luchadoras. Ellos nos dejaron unas huellas imborrables: Huellas de amor, huellas de felicidad, huellas de servicio, huelas de misericordia, huellas de Padre, de madre, de abuelo, de abuela, de hermano, de amigo; ellos nos dejaron las huellas Dios.
“Los justos heredarán la vida eterna.” (v.46)