MENSAJE DOMINICAL 16 DE NOVIEMBRE 2025

MENSAJE DOMINICAL

TRIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lc. 21, 5-19

El templo es la casa de Dios, el lugar, privilegiado, de Dios; el templo es signo de la divinidad y la salvación de Dios; si lo vemos como una mera construcción arquitectónica y no trascendemos la construcción como presencia de Dios; contemplaremos, entonces, lo humano, no lo divino. “Este que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.” (v 6) lo humano, todo será destruido; se derrumbará piedra sobre piedra; lo divino permanecerá para siempre; lo que se construye, desde la fe, siempre permanece.

“Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.” (v. 9)

Las guerras generan muerte y destrucción; las guerras nos llenan de temor, de dolor, de desconcierto, de tristeza, de desolación; las guerras siempre van a existir por el poder humano, por el interés humano y por el egoísmo humano; las guerras y revoluciones son creadas por el ser humano; Dios es nuestra esperanza. El poder del ser humano se derrumbará, el poder de Dios siempre va a permanecer. “Se levantará nación contra nación y reino contra reino” (v. 11); todo se derrumbará, todo se acabará; todo será destruido; no hay que perder la esperanza en Dios y seguir creyendo en Dios. “Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto sucederá para que deis testimonio.” (vv. 12-13) El ser humano perseguirá a los que quieren vivir según la voluntad de Dios, según el proyecto de Dios; el mundo va a odiar a quien tiene fe, a quien cree en Dios, a quien predica a Dios; el mundo detesta la verdad y la verdad es Dios. El mundo quiere vivir sin Dios; no tengan miedo; perseverar hasta ver la gloria y el poder de Dios.

“Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (v. 19)

La perseverancia en Dios los lleva a salvar sus almas; la perseverancia en la predicación del evangelio los lleva a no perder la esperanza; la perseverancia hace que se manifieste Dios.

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