MENSAJE DOMINICAL DEL PADRE HÉCTOR PEÑA, PARROCO DE SANTA
TERCER DOMINGO DEL TIEMPO DE ADVIENTO
Mt 11, 2-11
El testimonio de vida es la identidad del creyente, del cristiano; de la Iglesia. Si hay testimonio hay encuentro con Jesús; si hay testimonio hay conversión y si hay testimonio hay practica de la caridad. Podemos “manejar” un discurso religioso; el discurso no genera testimonio; podemos vivir de unas prácticas religiosas; esas prácticas tienen que ser testimoniales: podemos ir a la Eucaristía y salir a vivir la misma vida que se trae; esa eucaristía es un cumplimiento a una norma o ley; participar de la Eucaristía implica salir a dar testimonio de lo que he oído y he visto.
Todos hemos visto y oído el testimonio de tantas personas: Madres de familia que revelan y manifiestan el amor de Dios, la ternura de Dios, la misericordia de Dios; ellas son las manos de Dios; padres de familia preocupados por la vida espiritual de sus hijos; padres orantes, de discernimiento del Espíritu; de testimonio de vida para sus hijos; son la paternidad de Dios, el pensamiento de Dios; tantos jóvenes que en su búsqueda, buscan también a Dios y le abren su vida, su pasado, su pecado y se convierten y dan testimonio a otros jóvenes de Dios, les hablan de Dios, los acercan a Dios, tantos niños que con su inocencia, se entregan a Dios; ellos son la humildad de Dios, la pureza de Dios, la infancia de Dios; o tantos sacerdotes, religiosas y religiosos que, desde su consagración, se entregan con generosidad a Dios y dan testimonio de humildad, de entrega generosa, de servicios a los más pobres, necesitados, enfermos y excluidos.
Jesús les da testimonio a los discípulos de Juan el Bautista: “Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la buena Nueva.” (v.5) No les dijo que era el Mesías pero habiendo escuchado la predicación y los signos de Jesús, los discípulos le dieron testimonio a Juan: Lo hemos visto hacer signos de la misericordia de Dios y lo hemos escuchado hablar del reino de Dios; es el Mesías el Hijo de Dios; el que tenía que venir al mundo. “Dichoso aquel que no halle escándalo en mí”. (v 6) Dichoso el que crea en mí; dichoso el que me reconozca como el Mesías.
Jesús da testimonio de Juan el Bautista, “en verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista.” (v, 11) Juan el Bautista es más que profeta, el grande entre los grandes; el enviado por Dios a preparar la venida del Mesías. Jesús da testimonio de Juan el Bautista y su testimonio es creíble.
El testimonio de vida es la mejor predicación.