MENSAJE DOMINICAL 15 DE MARZO 2026

HOMILÍA DEL DOMINGO

P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN

Jn 9, 1-9.13-17.34-38

Jesús, al pasar, ve a un hombre ciego de nacimiento, “entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé). Jesús no es indiferente ante la oscuridad de este ciego; se compadece de él; toda su vida ha estado en la oscuridad de su pecado; nunca ha conocido ni visto la luz; el ciego vive su mundo, su realidad; su pecado. Jesús hace un signo: Con su saliva hizo barro y le untó en los ojos: El untarse de barro es signo reconocer el pecado; el lavarse es signo de conversión; el ciego debe ir a la piscina de Siloé a lavarse de la oscuridad de su vida, de las tinieblas de su vida; de su pecado. “El fue, se lavó, y volvió con vista.” El ciego escucho la voz de Jesús; el ciego quiere ver la luz de su vida; el ciego quiere salir de las tinieblas; toma la decisión de lavarse y volver con vista. ¿Cuál es la oscuridad de tu vida? ¿De qué quieres lavarte? ¿Cuál es esa piscina de Siloé en donde puedes lavarte para volver con vista?

Los vecinos se preguntan por lo sucedido; ellos lo conocen de toda la vida; el ciego da testimonio de la conversión, “Yo soy”. Lo llevan, también, a donde los fariseos y les responde: “me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.” El ciego da testimonio; Jesús puso barro en los ojos, yo me lavé y veo; los fariseos dudan de Jesús, porque no respeta el sábado. Los fariseos le preguntan: “y Tú, ¿Qué dices del que te ha abierto los ojos?” Él contestó: Que es un profeta.” El ciego, nuevamente, da testimonio: Jesús es un profeta; quien lo sacó de la oscuridad… es un profeta. ¿Eres capaz de dar testimonio de tu proceso de conversión? Quien te curó de tu pecado, ¿es un profeta? El ciego dio testimonio, aunque lo expulsaron de la comunidad; ¿eres capaz de dar testimonio, aunque te expulsen de tu grupo de amigos?

Jesús lo interroga por su testimonio de vida:“¿Crees tú en el Hijo del Hombre?”. Él contestó: “¿Y quién es, Señor, para que crea en él?”. Él dijo: “Lo estás viendo; el que te está hablando, ése es”.  Si hay encuentro con Jesús, hay conversión; si hay conversión hay fe: “Creo, Señor”. La fe llevo al ciego a ver la luz de su vida, la claridad de su camino; la esperanza de volver a nacer; de ver la luz verdadera, al Hijo del Hombre; el ciego, en su proceso de conversión y de fe dice: “Creo, Señor,” Y se postró ante él.”

Jesús quiere hacer barro con su saliva; quiere untártelo en tus ojos y te pide lavarte en la piscina de Siloé.

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