HOMILÍA DEL DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN
A todos se nos ha muerto un familiar o un amigo muy cercano; para nosotros ese día fue uno de los días más difíciles, tristes y dolorosos de nuestra vida; sentíamos que todo se nos derrumbaba; todo perdía el sentido; queríamos morirnos con ese ser querido. Nos preguntábamos si sería posible superar la pérdida de ese ser querido; si seríamos capaces de continuar el camino sin esa persona. Si somos hombres y mujeres de fe, Dios nos daba la fortaleza, Dios era la esperanza y Dios era el consuelo; si era lo voluntad de Dios, Él sabía cómo hacía sus cosas y las aceptábamos.
Ante la enfermedad de ese ser querido y, cuando los médicos nos decían que nos preparáramos porque ya no había nada que hacer; uno se ponía en oración y le pedía a Dios que lo curara o lo sanara; y recordábamos un versículo del evangelio: “Porque para Dios nada hay imposible.” En algunas ocasiones Dios escuchaba nuestra súplica; en otras, uno sentía la ausencia o el abandono de Dios; pero uno siempre decía: “que se haga la voluntad de Dios”; ante la enfermedad o la muerte no podemos dudar de la misericordia de Dios.
Tal vez uno se identifica con las palabras de Marta, por la muerte de Lázaro, a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.” Señor, si hubiera escuchado mi oración, mi mamá no habría muerto; Señor, si hubiera estado con nosotros, mi papá no habría muerto; Señor, si les hubiera impuesto las manos mis abuelos no habrían muerto. Jesús nos animaba y nos devolvía la esperanza y nos decía: “Tu hermano resucitará”, Tu papá resucitará, tu mamá resucitará, tus abuelos resucitarán; llenos de fe, le respondíamos como Marta: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”; es verdad… sé qué está en las manos de Dios, en la presencia de Dios, en la gloria de Dios; sé que está descansando en la paz de Dios.
Tenemos la fe de Marta: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”; sabemos que hay resurrección y vida eterna, esa es nuestra fe; creemos en lo que dijo Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá: y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre”. Si tenemos fe, creemos en la resurrección de los muertos y contestamos como Marta: “Si, Señor: Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.”
Si Seño, yo creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.