HOMILÍA DEL DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA
“Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!”. ¿Cuál es el monte alto en donde Jesús se quiere transfigurar? La Eucaristía. Todos deberíamos decir: “Señor, ¡qué bueno es estar aquí en la Eucaristía, escuchando tu Palabra! ¡Señor, qué bueno es venir a contemplar la gloria de Dios, el resplandor de Dios a través de la Eucaristía! Señor, qué bueno es que estemos aquí, celebrando la Eucaristía, memoria de la Pasión de Cristo, como la obra más grande del Divino amor! Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí, contemplando la transfiguración de Dios, la divinidad de Dios a través de la Eucaristía. Cada Eucaristía es vivir la transfiguración del Señor; “se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el solo, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.” Reveló a sus discípulos que la Pasión de Cristo es el camino para la resurrección.
“Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombrea, y una voz desde la nube decía: “Este es mi hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo.” Escuchemos la voz de Dios; escuchemos el resplandor de Dios; escuchemos la divinidad de la Pasión de Cristo; escuchemos a Moisés y a Elías; escuchemos la voz que sale de la nube; escuchemos la conversación que tuvieron Moisés, Elías y Jesús; escuchemos a la montaña santa. “No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.” La trasfiguración sólo se entiende desde la Pasión y la Resurrección del Señor. La transfiguración es ver y escuchar la gloria de Dios.