HOMILÍA dEL PADRE HÉCTOR PEÑA, PARROCO DE SANTA GEMA
La unidad nos hace creíbles y fuertes ante la adversidad y la dificultad; la unidad y la comunión se relacionan, se complementan, es la identidad de la Iglesia y proyectan al creyente a la misión. La división trae consigo todos los malos: rivalidades, envidias, chismes, difamación, soberbia, etc. Las divisiones vienen del maligno, del pecado; la unidad y la comunión viene de Dios, de un proceso de conversión. Dice San Pablo: “Les ruego, hermanos, en nombre de nuestro señor Jesucristo, que digan todos lo mismo y que no haya divisiones entre ustedes. Estén bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.” Nos une el mismo Señor, el mismo Espírito, la misma Palabra, la misma Iglesia; nos une la misma fe en Dios, el mismo bautismo. La Cruz es signo de unidad, es el fundamento de la unidad y la expresión más visible de la unidad.
“Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre ustedes.” Nadie viva por rivalidad; todos estamos buscando y siguiendo el proyecto de Jesús, el reino de Dios, a través de la Iglesia; nadie puede decir: “Yo estoy en la verdad del evangelio y usted es un embustero”; “mi grupo religioso, al que pertenezco, está en la verdad de Dios” Si seguimos a Jesús, caminamos en la unidad, en la verdad y nuestro testimonio se hace visible; si seguimos a un líder religioso, estamos hablando de Dios, pero no siguiendo a Jesús. La pregunta que nos hacemos: ¿Sigo a Jesús o a un líder religioso? De quién se está dando testimonio, del líder o de Jesucristo. “Y les digo esto porque cada cual anda diciendo: “Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo”. ¿Está dividido Cristo?” Caminemos con la Iglesia, prediquemos el evangelio desde la Iglesia y demos testimonio como Iglesia. La comunión con la Iglesia es la que hace que Espíritu santo la recrea, la perfecciona y la lleva a su plenitud a través de carismas y ministerios.
La conversión siempre será al plan de salvación de Dios y al proyecto del Reino de Dios: volver a Dios, volver a la Iglesia. “Conviértanse, porque está cerca el reino de los cielos.” Llama a sus primeros discípulos y les dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejando las redes y lo siguieron. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.” El seguimiento a Jesús nos hace verdaderos discípulos; nos pide dejar un estilo de vida y vivir el estilo de vida de Jesús.
Hacer y vivir en comunidad es el mejor signo de unidad y de comunión.