MENSAJE DOMINICAL 25 DE FEBRERO 2026

HOMILÍA DEL DOMINGO

P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA

El evangelio de Mateo nos pone tres mandamientos de la ley de Dios y exige un cambio de aptitud; “han oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”; pero yo les digo, “Si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín.” Puedes matar con la indiferencia, con la injusticia, con el “mal comentario”, con la hipocresía, con la mirada, etc. El respeto es el fundamento de cualquier relación; es el fundamento de todo; el buen trato te hace justo, humano, hermano; el comprender te lleva a vivir en comunidad; si hay buenas relaciones con la otra persona, hay buena relación con Dios. Si tienes dificultad con una persona busca la forma de superarla; deja el orgullo y la soberbia y perdona al que te ofende.

“Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.” ¿Qué persona tiene alguna queja contra ti y por qué? ¿Qué persona, ante la ofensa, quedó resentida contigo y tiene una queja contra Ti? Búscalo, pídale perdón y reconcíliate con él; acércate, dialogue con él, y escuche la queja; escúchalo, él tiene varias quejas contra Ti; “con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras van todavía en camino.” Supera la dificultad, utiliza el diálogo y aclara las diferencias; la humildad te hace grande ante Dios y ante los hombres.

“Han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Todo lo que te conduce al pecado lo debes cortar de raíz; corta es relación que no te conviene; corta esa tentación de las redes sociales; corta con esos lugares que lo llevan a la perdición; saca esa persona que tiene en tu mente y en tu corazón; elimina esos contactos que lo inducen al pecado y tirar, todo aquello que es basura, de tu vida.

“También han oído que se dijo a los antiguos: “No jurar en falso”. No juren por su vida, ni por tu cabeza; no jures por tu familia, menos por tus hijos; tu familia es lo más importante y lo más sagrado; tampoco jures por Dios, no lo ponga de testigo ante tu pecado. Reconozca tu error, tu dificultad, tu debilidad; no caigas en la mentira ni la utilice para quedar bien o para salvarse de ser descubierto. Sé sincero y honesto contigo mismo; sé responsable de sus actos: “Que su hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.”.

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