MENSAJE DE LA SOLEMNIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ DEL
PADRE HÉCTOR PEÑA, PARROCO DE SANTA
“Honrar a Padre y Madre”. No hay un papá ni una mamá perfecto; ellos tienen sus defectos, dificultades, caídas, tristezas; su temperamento. Ellos tienen su propia historia personal y familiar; ellos han caminado en épocas diferentes; ellos vivieron otras circunstancias, otra historia, otras realidades; ellos, también, tuvieron sus caídas, sus errores y sus malas decisiones. No los juzgue, no los condenen, no le eches “en cara” su pasado. Acéptalos tal como son; ámalos y sáqueles tiempo para escucharlos y para comprenderlos.
“Honrar a Padre y madre” es respetarlos a pesar de las diferencias, es compartir la mesa y tener tiempo para celebrar, es aceptar sus recomendaciones y sus consejos, es obedecerles y comprenderles, es abrirle el corazón y que ellos conozcan, también, su vida, es tenerles paciencia ante las exigencias y peticiones, es perdonarlos cuando cometes sus errores y es pedirles perdón cuando los han ofendido. “Quién honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.” Quién honra al padre Dios es misericordioso y compasivo; quién perdona a su padre, Dios perdona sus pecados; quien honra a la madre es un hijo valioso, un buen hijo; acumula tesoros. “Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor.” El que es buen hijo Dios lo ama y le va bien en la vida; quien es buen hijo Dios lo bendice con una buena familia y con toda clase de bendiciones; sé buen hijo y será buen esposo y buen padre; sé buen hijo y comprenderá la riqueza y el valor de la familia.
No abandone a tu padre o a tu madre; en la vejez camina con ellos, en la enfermedad sé misericordioso y en la tristeza y la soledad, sé la alegría. “Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le cause tristeza. Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.” Si no fue buen padre, puede ser buen hijo; así esté usted en la cima de la montaña y su padre en el abismo no deje de tenderle las manos; así lo haya abandonado y nunca haya estado usted, vuelva la mirada a él con misericordia. “Porque la compasión hacia su padre no será olvidada y te servirá para repara tus pecados.” Sé buen hijo con su padre y Dios perdonará, también, su pecado; cuando te acerques a su Padre, se acerca a Dios; su padre será motivo de conversión.
Padres escuchen, comprendan y sea amigos de sus hijos; padres sean misericordiosos, compasivos y perdonen los pecados de sus hijos; padres acompañen el caminar de sus hijos y no dejen de mostrar el camino; alégrense cuando sus hijos logran sus metas; apóyenlos cuando tienen ideales; no dejen un día de amar a sus hijos; padres conozcan a sus hijos, acéptelos tal como son y no dejen de valorarlos y proyectarlos.
“Honrar a Padre y Madre”, es ser un buen hijo. Honrar a un hijo es ser un buen padre y una buena madre. La familia es el corazón y los sentimientos de Dios.