HOMILÍA DE DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN
Vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario Mt. 21, 33 – 43
La vida es de oportunidades; a todos se nos ha dado. ¿Has respondido con responsabilidad a las oportunidades que ha tenido en tu vida? El propietario de la viña le dio la oportunidad a los labradores de trabajar la viña y dar los frutos a su tiempo; no tenían que organizar la viña; el propietario se la entregó lista; lo que faltaba era recoger sus frutos. “Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para recibir los frutos que le correspondían.” A los labradores no les interesa los frutos de la viña; tampoco les interesa dar los frutos que le correspondían al dueño de la viña; les interesa quedarse con la viña; manipular la viña.
Los labradores dan muerte a los criados; no quieren perder la viña; la viña les da seguridades: Económicas, política, sociales y religiosas; para ellos, es mejor, apalear, matar y apedrear; formas concretas de su “poderío”. “Pero los labradores, agarraron a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon”. A los labradores no les interesa los frutos de la viña; les interesa quedarse con la viña y administrarla de acuerdo a sus intereses particulares.
El dueño de la viña, le queda la última posibilidad, enviar a su hijo: “por último, les mandó a su hijo, diciéndose: “tendrán respeto a mi hijo.” Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Este es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con la herencia”. Y, agarrándolo. Lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.” Sabe que el hijo es el único heredero de la viña; el único que va a reclamar o el único que heredará; lo matan, también.
La parábola va dirigida, directamente a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo; los que condenaron a la pasión y muerte a Jesús; ellos quieren quedarse con la viña y no dieron ningún fruto de Dios; sólo frutos de envidia, de muerte, de persecución, de maltrato, de condena. “Cuando vuelva el dueño de la viña. ¡Qué hará con aquellos labradores?” Los sumos sacerdotes dan una respuesta acertada; “Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos.” Ellos dieron frutos de odio.
Dios a todos, nos ha dado una viña: Una familia, una vocación, un ministerio; lo que nos pide son frutos, según el reino de Dios; frutos de conversión, de salvación, de santidad. La vida de cada uno de nosotros, también, es esa viña; demos frutos de perdón, de reconciliación; frutos de Dios. “La viña del Señor es la casa de Israel.” La viña del Señor es el Reino de Dios, y su justicia.