MENSAJE DE VIERNES SANTO 3 DE ABRIL 2026

SEMANA SANTA

VIERNES SANTO

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 18, 1-19, 42

La adoración a la Cruz es una de las partes de la liturgia de día. La cruz es el rostro de Dios, la sabiduría de Dios, el poder Dios. Volver, hoy viernes santo, la mirada a cruz es contemplar el amor de Dios, la plenitud de Dios, la salvación de Dios; acercarnos a la cruz es acercarnos a la presencia de Dios, al rostro de Dios, a las manos de Dios; postrarnos ante la cruz es postrarnos ante un Dios que escucha, que acoge, que libera y que perdona; el tocar la cruz es tocar al mismo Dios, es sentir el perdón de Dios y es abrazar su misericordia; besar la cruz  besar al mismo Dios, besar la revelación de Dios, besar la grandeza de Dios. Estar o permanecer al pie de la cruz; es contemplar la inmensidad del amor divino, la cercanía de la presencia de Dios; la divinidad de Dios que brota de la cruz. “junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.” Estas mujeres adoraron la cruz, contemplaron la cruz, tocaron la cruz; estas mujeres fueron las primeras redimidas por la cruz.

“Y en otro lugar de la Escritura dice; “Mirarán al que traspasaron”.  Volver a la cruz es volver a lugar de Dios; volver a la cruz es volver al evangelio; volver a la cruz es recuperar el Reino de Dios; volver a la cruz es volver a predicar al verdadero Dios. La Iglesia, si permanece al pie de la cruz es profética; si el evangelio se predica desde la cruz, se predica con sabiduría y con poder; y si volvemos la mirada al que traspasaron, él nos mostrará el verdadero y autentico rostro de Dios; volver al que traspasaron es volver al lugar de la revelación de todos los misterios de Dios. “Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre – sobre – todo – nombre. Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es SEÑOR para gloria de Dios Padre.” Jesús siendo Dios, se abaja, se humilla, toma la cruz; por eso Dios lo exaltó y se hizo Señor; para que toda rodilla se doble y se postre ante Él.

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