MENSAJE DOMINICAL 12 DE JULIO 2026

HOMILÍA DEL DOMINGO

P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN

Décimo quinto domingo del tiempo ordinario

Mt. 13, 1-23

Las parábolas son el lenguaje sencillo, práctico y profundo que utiliza Jesús para explicar el reino de Dios; son comparaciones, con la vida cotidiana para explicar, metodológicamente, la plenitud del reino de Dios. Dice Jesús a sus discípulos: “a ustedes se les ha dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.” La parábola, de este domingo, es agrícola, la del sembrador; nos presenta cuatro formas diferentes para escuchar la palabra, comprender la Palabra y dar frutos de conversión de la Palabra; “el que tenga oídos, que oiga.”

  1. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; “vinieron los pájaros y se la comieron. Escucha la palabra y no la entiende; el maligno roba lo poco sembrado en el corazón.” Indiferente con la palabra de Dios; no dice nada.
  2. Al sembrar, otra parte cayó en terreno pedregoso; “donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se quemó y por falta de raíz se secó.” Escucha la palabra, se siente interpelado, confrontado con ella; “pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene la dificultad o persecución, enseguida sucumbe.”
  3. Al sembrar, otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Escucha la palabra en el momento se siente confrontado, interpelado y convencido; “pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.” Lo importante no es la Palabra de Dios, es la felicidad que le da el mundo.
  4. Al sembrar, otra cayó en tierra buena y dio fruto: “Una, ciento; otra sesenta; otra, treinta.” Escucha la palabra y la entiende y sale a ponerla por obra; “ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno.” Jesús pide, a la semilla que cayó en tierra buena, mínimo el 30% de conversión.

Jesús invita a escuchar la Palabra de Dios y entender su mensaje de salvación, que termina en la conversión y, cita al profeta Isaías; “ustedes oirán con los oídos sin entender; mirarán con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos. Para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.” Escuchar y entender, ver y contemplar; abrir el corazón y escuchar con el corazón; todo termina en la conversión: Vivir el reino de Dios, ser signo visible del reino de Dios, dar frutos del reino de Dios. “Bienaventurados los ojos de ustedes porque ven y los oídos de ustedes porque oyen”.

¿En cuál de las cuatro formas de sembrar la Palabra te encuentras? ¿Habiendo escuchado la palabra, en qué porcentaje de conversión te encuentras?

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