MENSAJE DOMINICAL 30 DE AGOSTO 2026

HOMILÍA DE DOMINGO

P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN,

Vigésimo segundo domingo del tiempo ordinario Mt. 16, 21-27

Jesús les hablaba a sus discípulos, con frecuencia, de la Pasión de Cristo; pero ellos no querían saber nada de este misterio; para Jesús la Pasión de Cristo era el centro de su predicación; a los discípulos no les generaba importancia.  Pedro ha hecho una profesión de fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.” Jesús se da cuenta que los discípulos están maduros en la fe y en el discipulado, que es hora de hablarles de la Pasión de Cristo; “en aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.” Tiene que ir a Jerusalén, padecer, ser ejecutado y resucitar al tercer día; ¿Por qué Jerusalén? ¿Por qué por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas? El misterio de la Pasión de Cristo se da en Jerusalén para recoger la muerte de los profetas y darles plenitud, a través de la cruz; Jerusalén, lugar de muerte; pero lugar, también, de vida, de resurrección, de salvación.

Pedro, no ve necesaria, para la salvación, la Pasión de Cristo; “se lo llevó a parte y se puso a increparlo: “¿Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte.” Lo increpa, le llama la atención, “no piense en la Pasión de Cristo”, “no vaya a Jerusalén a que lo crucifiquen”; “la Pasión de Cristo no puede pasarte.” Jesús lo llama Satanás, porque lo está poniendo a prueba y lo hace tropezar; “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo; porque tú piensas como los hombres, no como Dios.” Pensar como los hombres es vivir una fe cómoda, fácil, sin dificultades; para Jesús la fe tiene que pasar por la Pasión de Cristo y por la Cruz: como lugar de discernimiento, de purificación y de “acrisolar”; lugar de conversión. La Pasión de Cristo está dentro del plan de salvación de Dios; es el centro de toda la revelación de Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento; la fe tiene que pasar por la Cruz; el seguimiento a Jesús exige tomar la cruz.

Jesús de dirige, directamente, a los Doce y les dice que el seguimiento es libre; quien quiera, tiene que tomar la cruz y perder la vida por Él, el Reino de Dios; “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.” Tomar la cruz, es comprender, vivir e identificarse con la pasión de Cristo; tomar la cruz, es tomar el reino de Dios y hacerlo creíble y visible; tomar la cruz es negarse a todo lo que le ofrece el mundo y hacer una opción fundamental por la Palabra de cruz; perder la vida, pasando por la Cruz; vivir desde la cruz, predicar desde la cruz y dar testimonio del evangelio desde la Cruz.

La pasión de Nuestro Señor Jesucristo esté siempre grabada en su mente, en su corazón y en todo su ser. La pasión de Nuestro Señor Jesucristo es la plenitud de toda la revelación de Dios y de su Reino; La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo es la obra perfecta del amor y la misericordia de Dios. La cruz es el camino para comprender la Pasión de Cristo. A Dios sólo se le entiende, se le vive, se le sigue y se le predica desde la cruz.

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