HOMILÍA DEL DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN
Décimo octavo domingo del tiempo ordinario Mt. 14, 13 – 21
“Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos.” Dios es COMPASIVO porque se sumerge en el dolor, la tristeza, la angustia, la desesperanza, la necesidad, la enfermedad, el hambre de la multitud; Jesús es COMPASIVO con los enfermos y los cura. La COMPASIÓN de Dios no es “pobre gente”; la COMPASIÓN de Dios es me duele, y voy a hacer algo por ellos.
Los discípulos están pensando en sí mismos; saciar su hambre, tener su espacio, su privacidad; hacen lo más fácil, lo más cómodo y lo “normal”: despedir a la gente; “como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: “estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida.” Si la multitud tiene hambre, ellos tienen que solucionar su necesidad; Jesús replica a sus discípulos; los confronta por su petición: “No hace falta que vayan, denles ustedes de comer.” Sean compasivos; pónganse en el lugar de la multitud, sientan lo que siente la gente, vivan el dolor y la necesidad gente. Ellos le replicaron: “Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.” En otras palabras, los discípulos le dicen a Jesús, lo que tenemos sólo alcanza para nosotros; no podemos dárselo, es nuestra cena. Nuevamente, quieren saciar su hambre y no saciar el hambre de la multitud.
Invita a la multitud a sentarse en la hierba; “y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.” Jesús les dio una catequesis a sus discípulos; hay que ser compasivos; primero pensar en la multitud y luego Él y sus discípulos. Todos comieron y todos se saciaron; donde comen dos comen tres y cuando se comparte y se reparte alcanza y sobra doce cestos. Todos tenemos el pan, todos los días, en nuestras mesas; nunca hemos pasado hambre ni necesidad. Jesús nos pide dos cosas: 1) Darle de comer al que tiene hambre; solos podemos ser compasivos si conocemos y experimentamos el hambre; de lo contrario, damos lo que nos sobra. 2) No desperdiciar la comida, no dejarla dañar ni botarla a la basura; cuando hay tantas personas con hambre pidiendo un pedazo de pan. Valorar el alimento como pan sagrado.