HOMILÍA DEL DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN
Si se ama a una persona es porque se le conoce: Conoce sus debilidades y sus fortalezas, su carácter, su personalidad; se le acepta tal como es y está dispuesto a compartir con ella un proyecto de vida. El amor tiene muchas expresiones, la más importante es el respeto; el respeto genera confianza y genera fe. El verdadero amor pasa por la cruz; un amor sacrificado, donado, entregado hasta dar la vida por la persona amada. El que ama tiene que ser humilde, prudente y sincero; tener actitudes de escucha, de comprensión y manifestar la confianza. El amor, no somete, no impone, no manipula; el amor se da en generosidad y gratuidad. Si amos a Dios guardamos los diez mandamientos; si amamos a Jesús, guardamos el mandamiento del amor.
Dice Jesús: “Si me aman, guardarán mis mandamientos.” Si ama a Dios, vive según su voluntad, según sus mandamientos y según su proyecto de salvación; si ama a Dios hay encuentro, hay conversión, hay fe; si ama a Dios, Él lo amará, y dará la vida por Ti. El amor es un encuentro entre dos personas; en este caso entre Dios y el creyente; se ama a Dios y se deja amar por Dios; se escucha a Dios y se deja escuchar por Dios; se abre en totalidad a Dios y se deja consumir por la presencia de Dios; el que ama a Dios, Él revela todos sus misterios.
El Espíritu Santo es la expresión del amor del Padre y del Hijo; el espíritu Santo es el amor de la divinidad. Jesús quiere darnos el Espíritu Santo, el amor del Padre y el amor del Hijo; “Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad.” El Espíritu Santo renueva el caminar de la Iglesia, da el don del discernimiento para comprender la voluntad de Dios y las escrituras; anima, recrea y fortalece la fe del creyente y de la Iglesia. Sólo pueden conocer al espíritu Santo quienes han hecho proceso de conversión y de fe; el mundo (el pecado) no lo va a conocer porque sus obras van en contra del amor de Dios; pero quien ama a Dios, el Espíritu Santo estará siempre con él.
“Entonces sabrán que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí y yo en ustedes.” Jesús quiere hacernos partícipes de su divinidad y de la divinidad del Padre; el quiere que vivamos esa experiencia de amor que Él tuvo con el Padre; quiere que vivamos la totalidad, la profundidad y la transparencia del amor del Padre. Sólo el amor de Dios lo puede todo, lo penetra todo, lo trasciende todo; el amor de Dios, te lleva a ser misericordioso y compasivo. El amor de Dios te lleva a la práctica de la caridad.