HOMILÍA DEL DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN
La Ascensión del Señor Mt 28, 16 – 20
Hemos escuchado las siguientes expresiones: “Cuente conmigo para las que sea, siempre voy a estar ahí”; “usted es mi mejor amigo, nunca lo voy a dejar sólo, daré mi vida por ti”; “prometo que siempre estaré contigo, nunca te abandonaré; “confía en mí, que nunca te voy a fallar o a defraudar”, etc. En la mayoría de los casos, cuando llega la dificultad, los problemas o los cansancios, se olvida la promesa, el compromiso o los votos y se abandona a la persona. El amor de Dios es incondicional; siempre te ama; aunque te alejes de Dios; él permanece con contigo; aunque lo niegue; él te sigue perdonando. Dios es el amigo que nunca te va a fallar. “Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de los tiempos.” Dios siempre tiene la mano extendida para ayudarte, para levantarte, para fortalecerte.
Jesús, en Galilea, el monte que les había indicado le dijo sus Apóstoles: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu Santo.” Él vuelve al misterio del Padre, a la presencia del Padre, al lugar del Padre; va a sentarse a la derecha del Padre; desde ahí les enviará el Espíritu Santo; les pide a los Apóstoles hacer discípulos a todos los pueblos; vivir el discipulado e invitarlos a la conversión: Comenzar un proceso de fe a través del bautismo, bajo la acción de la santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo). Jesús, en su Ascensión, les da una misión; Hacer discípulos, bautizarlos y a guardar la predicación de Jesús: El Reino de Dios; no vuelve al Padre para desentenderse de los Apóstoles o del mundo; vuelve al Padre para enviar el Espíritu Santo.
“Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin de los tiempos.” Él sigue caminando con su Iglesia, a través del Espíritu Santo, dando carismas y ministerios; Él continúa haciendo comunidad del discipulado, a través del Espírito Santo e invitando al seguimiento; Él sigue obrando y manifestando su presencia, a través del Espíritu Santo, explicando las escrituras y obrando a través de los sacramentos; Él sigue caminando con los signos de la historia, a través del Espíritu Santo, buscando nuevas formas de vivir la fe.