MENSAJE DOMINICAL 26 DE JULIO 2026

HOMILÍA DEL DOMINGO

P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN

Décimo séptimo domingo del tiempo ordinario

Mt. 13, 44-45

Jesús, para este domingo, pone tres parábolas para explicar lo valioso que es el reino de Dios; como es tan valioso hay vender todo lo que tiene y comprar el terreno o la perla preciosa.

  1. “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo”. Con base en esta parábola, se puede preguntar: ¿Cuál es el tesoro de su vida, por el que está dispuesto a venderlo todo y comprar el campo? Todos, dirá el tesoro de su vida, es la familia; por ella, está dispuesto a sacrificarlo todo, entregarlo todo y venderlo todo. Si su familia es un signo del Reino de Dios y es el tesoro más valioso, cuídela, protégela, ámala, respétela, compréndala; sacrifique el tiempo por ella, entréguese en alma y cuerpo por ella y renúnciese a sí mismo por ella. El Reino de Dios exige sacrificio, renuncia y darlo todo.
  2. “El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.” Con base en esta parábola, también, se puede preguntar: ¿Cuál es la perla fina, de gran valor, por la que está dispuesto a venderlo todo para comprarla? Todos, también, dirán, la Eucaristía, la Palabra de Dios. Si la Eucaristía o la Palabra de Dios es signo del reino y es de gran valor, sáquele tiempo, participe con fe, viva cada momento y comprenda todos sus misterios, tenga actitudes de conversión. O si la perla preciosa es la salud; venda todo lo que tiene y consérvala; cuídela, no busque los males y viva responsablemente.
  3. “El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando esta llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.” Con base en esta parábola se puede preguntar, ¿Con qué se quiere quedar en su vida, con lo bueno o con lo malo? Todos dirán con lo bueno; entonces, mire lo malo y sáquelo, tírelo o déjelo; lo malo no lo deja crecer, lo malo, impide lograr sus sueños y proyectos; lo malo, que es el pecado, impide que el Reino de Dios se dé o que se manifieste; el pecado le impide ver el rostro de Dios, la gloria de Dios, el Reino de Dios.

El reino de Dios exige esfuerzo, sacrificio, renuncias; exige dejar un estilo de vida, lo malo y comenzar un proceso de conversión, y vivir el proyecto de Jesús. Pidan el Espíritu Santo, con el don del discernimiento, para discernir lo bueno, lo valioso, lo perfecto, lo sabio y lo correcto según la voluntad de Dios.

Te podría interesar:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *