HOMILÍA DEL DOMINGO
P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN
Décimo séptimo domingo del tiempo ordinario
Mt. 13, 44-45
Jesús, para este domingo, pone tres parábolas para explicar lo valioso que es el reino de Dios; como es tan valioso hay vender todo lo que tiene y comprar el terreno o la perla preciosa.
- “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo”. Con base en esta parábola, se puede preguntar: ¿Cuál es el tesoro de su vida, por el que está dispuesto a venderlo todo y comprar el campo? Todos, dirá el tesoro de su vida, es la familia; por ella, está dispuesto a sacrificarlo todo, entregarlo todo y venderlo todo. Si su familia es un signo del Reino de Dios y es el tesoro más valioso, cuídela, protégela, ámala, respétela, compréndala; sacrifique el tiempo por ella, entréguese en alma y cuerpo por ella y renúnciese a sí mismo por ella. El Reino de Dios exige sacrificio, renuncia y darlo todo.
- “El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.” Con base en esta parábola, también, se puede preguntar: ¿Cuál es la perla fina, de gran valor, por la que está dispuesto a venderlo todo para comprarla? Todos, también, dirán, la Eucaristía, la Palabra de Dios. Si la Eucaristía o la Palabra de Dios es signo del reino y es de gran valor, sáquele tiempo, participe con fe, viva cada momento y comprenda todos sus misterios, tenga actitudes de conversión. O si la perla preciosa es la salud; venda todo lo que tiene y consérvala; cuídela, no busque los males y viva responsablemente.
- “El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando esta llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.” Con base en esta parábola se puede preguntar, ¿Con qué se quiere quedar en su vida, con lo bueno o con lo malo? Todos dirán con lo bueno; entonces, mire lo malo y sáquelo, tírelo o déjelo; lo malo no lo deja crecer, lo malo, impide lograr sus sueños y proyectos; lo malo, que es el pecado, impide que el Reino de Dios se dé o que se manifieste; el pecado le impide ver el rostro de Dios, la gloria de Dios, el Reino de Dios.
El reino de Dios exige esfuerzo, sacrificio, renuncias; exige dejar un estilo de vida, lo malo y comenzar un proceso de conversión, y vivir el proyecto de Jesús. Pidan el Espíritu Santo, con el don del discernimiento, para discernir lo bueno, lo valioso, lo perfecto, lo sabio y lo correcto según la voluntad de Dios.