MENSAJE DOMINICAL 1 DE NOVIEMBRE 2026

HOMILÍA DE DOMINGO

P. HÉCTOR MANUEL PEÑA LANCHEROS, PÁRROCO DE LA PARROQUIA SANTA GEMA DE MEDELLÍN

Trigésimo primer domingo del tiempo ordinario: SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

El ser humano está en una continua búsqueda del SER: Ser una gran persona, un gran profesional, un buen hijo, un buen papá, un buen esposo; un gran ser humano; en esa búsqueda, también, quiere ser un buen cristiano; llegar a la perfección de su vida a través del proyecto de Jesús, el Reino de Dios; en otras palabras; “Ser santo como nuestro Padre del cielo es Santo”.

Las bienaventuranzas es el camino para llegar a ser un buen ser humano, una gran persona y un signo visible de la presencia de Dios. Para Dios, son bienaventurados los que se sienten necesitados de su presencia: Los humildes, sencillos y mansos; los que lloran su pecado, su tristeza, su dolor; los que tienen “hambre y sed de la justicia”; los misericordiosos, los compasivos y los que practican la caridad; los limpios de corazón, los sinceros y los honestos de corazón; los que trabajan por la paz, la reconciliación, la liberación de los oprimidos; los que son perseguidos, juzgados, condenados por predicar el evangelio; “alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el cielo.”

El camino de la santidad es la HUMILDAD. Los humildes heredarán la tierra y de ellos es el reino de los cielos; los humildes serán consolados y alcanzarán misericordia; los humildes verán a Dios y llegarán a la perfección en Dios. Los humildes, escucharán la voz de Dios, reconocen su pecado y buscan la misericordia; salen de sí mismo y sirven a los demás; son comprensivos con la realidad de la otra persona; son misericordiosos y practican la caridad; escuchan los gritos de liberación de los pobres y son solidarios con instrumentos de esperanza.

El ORGULLO es el camino, de la soberbia, del pecado. El Orgulloso impone su criterio, lo defiende y es la única verdad; el orgulloso se encierra en su egoísmo, en su envidia, en su resentimiento y cuando habla, busca los culpables de su fracaso; el orgullos no busca a Dios porque se cree que todo lo puede, todo lo sabe y todo lo controla y cuando busca a Dios, es para justificarse; el orgulloso explota con facilidad, es ofensivo y manipulador; el orgulloso no acepta un consejo, una recomendación, un llamado de atención, una exhortación; no necesita de nadie. El orgulloso se deja llevar por el amor propio, es infeliz y amargado. Es orgulloso es soberbio; la soberbia lo lleva a explotar de muchas maneras: impaciencia, intolerancia, incomprensión.

Ser santo no es difícil; es tomar el camino de la HUMILDAD; ser santo es vivir las Bienaventuranzas y ser feliz viviendo el proyecto de Dios; ser fiel a la vocación a la que Dios lo ha llamado. Ser santo es ser humilde y dar testimonio del amor de Dios. “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.”

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